
Es muy fácil juzgar a la gente, al prójimo. No quiero sonar como una fanática católica pregonando uno de los 10 mandamientos, pero es que esto es algo seriamente importante a nivel metafísico. Nadie en este planeta es perfecto. Por algo estamos aquí; para evolucionar, para perfeccionar, para aprender, para avanzar. Perfecto Dios.
Una de las verdades más grandes que ignoramos es que nuestra vida (nuestra película) es una creación propia. Nosotros llegamos a este mundo habiendo escogido ya a nuestros padres, hermanos y amistades, con la finalidad de aprender de ellos y por el hecho de haber sabido, a nivel subconsciente, que dichas personas nos ayudarían a superar nuestras lecciones de vida para lograr evolucionar, y sanar, nuestro karma.
Por ende, tampoco es casualidad la presencia de la gente que nos rodea. Todo en esta vida, en mi vida y la tuya, es un espejismo. Nos proyectamos en lo que observamos y juzgamos. Existe una palabra factor llamada RESPETO, y es que realmente no se debe juzgar simple y sencillamente por el hecho de que cada ser, cada alma, cada humano, esta pasando por su propio proceso de evolución, aprendizaje y crecimiento.
Al momento que sentimos una gran necesidad de criticar, juzgar o catalogar a alguien, no es mas que una proyección de una inseguridad propia, y hay que mirar hacia adentro. Regreso a, y reitero, la Ley de Atracción. Lo que tu sientes en el fondo, lo proyectarás, lo atraerás. Un alma pacífica solo ve paz. Un alma perturbada ve defectos. Juzgar al prójimo es juzgarse a uno mismo. La vida física es una ilusión maleable. La podemos crear, cambiar y alterar a nuestro gusto basándonos en nuestra fé e intención. Intentemos cambiar nuestra mente y elección de pensamientos, pues estos tienen mucho poder. Escojamos ser compasivos en vez de críticos y sintamos así, una paz interior. Mantengamos un lente rosa ante la vida y ante la gente que nos rodea. Los resultados serán muy gratos.
Siempre tendremos este exámen pues juzgar se ha convertido en un hábito o costumbre habitual. El aprendizaje queda en realizar que todos estamos hechos de la misma materia y somos, al mismo tiempo, únicos. Cada quién esta aportando al Universo lo que debe, en su proceso y en su etapa de evolución. Todos somos perfectos a nuestra manera y el único que puede juzgar es Dios. Viva la compasión.
Bendito Miércoles.... beshitos a todos :)
-Priscila Perales